lunes, 2 de mayo de 2011

Soledad.

Y  fue entonces que vi en su mirada lo que no podía decir con palabras, y esa sensación de vacío regresó a mí, no lo pude resistir, sentí como una lágrima asomaba por mi ojo, y rápidamente la enjugué con la manga de ese suéter azul celeste desgastado de tanto uso, ese mismo que él me había regalado, ahora me veía con sus ojos tan celestes como el suéter, pero no quise saber lo que seguía, no quise ver sus ojos, no podía ver la realidad dentro de ellos, después de tantos momentos compartidos, y él se iba diciendo "lo siento", con eso creía remediarlo todo. Intentó abrazarme, no lo dejé, lo aparté de mí con toda la fuerza que me permitía mi debilidad en ese momento, en el momento justo en que mi vieja amiga regresaba a mí, me besó la mejilla y se marchó, sabía que él no regresaría jamás, me había dejado y no había nada que yo pudiera hacer.
Estuve paralizada los próximos 15 minutos, viendo la gente pasar, sin verla en realidad, sentí el aire fresco sobre mi rostro humedecido por las lágrimas, sin sentirlo jamás, escuchando el canto de los pájaros en el cielo, sin siquiera escucharlo, y fue entonces cuando ella regresó, terminó de invadirme de nuevo, me cubrió con sus grandes brazos, me cobijó con su mirada, me arrastró con su voz, y todo lo que estuvo ahí sin que me diera cuenta fue desapareciendo, poco a poco me fui sumiendo en una eterna oscuridad, donde sólo estábamos ella y yo. O acaso ¿estaba sólo yo? ¿cómo saber si estaba sola... o con mi soledad?

2 comentarios:

  1. Increible! De verdad me hizo llorar! me recordó el 15 de diciembre! que dia tan mas oscuro! describiste el momento de mi final! :'(

    ResponderEliminar
  2. Ah, el final fue lo mejor.
    Ya quiero llegar a la parte feliz de este blog.

    ResponderEliminar