El sonido de la lluvia logró adormecerme y dormí con aquella pregunta en la mente. Y es que si no fuera por mis credenciales ya habría olvidado mi nombre. Aunque mi nombre no puede contestar certeramente esa pregunta. ¿Quién soy? no de jo de pensarlo, la pregunta me da vueltas en la cabeza, pero la respuesta no llega. Esa noche soñé con alguien, jamás lo había visto, era un hombre alto y apuesto, con cabellos dorados como el oro, cayendo sobre su frente en finos rizos, sus ojos grandes color miel y una sonrisa apaciguante, el sol salía detrás de él, la luz me cegó y entonces desperté. El sol estaba en su punto máximo. Salí y noté que algo no estaba bien, todo estaba fuera de lugar, ¿Qué era lo que pasaba? ¿Por qué mientras más confundida estaba, más se movían las cosas? ¿Acaso estaba sola? Ahora comenzaba a creer que si lo estaba, que no había ningún ser extraño conmigo, que todo esto pasaba porque no tenía conciencia de mi identidad, de mi vida, de lo que sucedía a mi alrededor, ¿Todo esto lo había provocado yo? ¿Por qué lo había hecho? y la pregunta que me volaba la cabeza y hacía que estuviera aún más confundida... ¿Quién era él?...
Continuará....
jueves, 26 de mayo de 2011
lunes, 16 de mayo de 2011
Sin sentido III.
Después de razonar que debía conocer todo lo que me rodeaba, decidí empezar, si alguna vez tuviera que enfrentarme a la criatura que me acechaba, tendría ventaja si conociera el lugar a la perfección, entonces decidí levantarme, para empezar el vecindario donde estaba lo conocía muy bien, pero eso no era necesario, debía de conocer cada calle, cada avenida, cada callejón, cada casa, cada mancha, debía de conocerlo absolutamente todo.
Comencé caminando por el lugar, anotando las calles en orden de aparición en un pequeño croquis que iba dibujando conforme caminaba, tardé alrededor de 3 horas en recorrer la primera colonia, memorizando cada establecimiento, cada bote de basura, cada edificio, y dibujando a la perfección cada calle, cada callejón, anotando los lugares que me parecían buenos escondites y buenas guaridas por si tenía que mudarme en alguna ocasión, y anotando cada calle que aparecía en mi camino, pasadas las 3 horas, decidí detenerme a comer. Como no había nadie, como ya lo he dicho antes, entré a una casa y saqueé el refrigerador. Ese día comí bastante bien, la familia que se supone debería vivir en aquel lugar tenía papas horneadas, sopa de pasta, pollo asado y gelatina de fresa. Después de comer, salí de la casa y comencé el retorno al lugar donde había dormido la noche anterior, estaba por llover, así que decidí poner a prueba mi aprendizaje del día en busca de una tienda departamental donde conseguir equipo de acampar, seguí derecho por la calle "Margaritas", doblé a la derecha y dos calles después de nuevo a la derecha, y quedé en frente de la tienda "Acampando a la vida", al menos había aprendido algo, para cuando llegué ahí el cielo ya estaba completamente nublado, así que entré y traté de no entretenerme, agarré lo necesario, una casa de acampar, una bolsa de dormir, utensilios para rapel, lámparas de baterías y de aceite, baterías, aceite, lámparas de mano, una bolsa para poner comida, y una mochila. Salí y corrí al lugar donde me refugiaba, llegué y apenas comenzaba a llover, terminé de armar mi campamento y entré, estaba un poco mojada, pero dentro podía secarme y ponerme a pensar.
No sabía por qué me estaba pasando eso, y lo primero que vino a mi mente después de llegar a la conclusión de que debía encontrar el objetivo de la experiencia, fue una pregunta, una sola... ¿Quién soy?...
Continuará...
Comencé caminando por el lugar, anotando las calles en orden de aparición en un pequeño croquis que iba dibujando conforme caminaba, tardé alrededor de 3 horas en recorrer la primera colonia, memorizando cada establecimiento, cada bote de basura, cada edificio, y dibujando a la perfección cada calle, cada callejón, anotando los lugares que me parecían buenos escondites y buenas guaridas por si tenía que mudarme en alguna ocasión, y anotando cada calle que aparecía en mi camino, pasadas las 3 horas, decidí detenerme a comer. Como no había nadie, como ya lo he dicho antes, entré a una casa y saqueé el refrigerador. Ese día comí bastante bien, la familia que se supone debería vivir en aquel lugar tenía papas horneadas, sopa de pasta, pollo asado y gelatina de fresa. Después de comer, salí de la casa y comencé el retorno al lugar donde había dormido la noche anterior, estaba por llover, así que decidí poner a prueba mi aprendizaje del día en busca de una tienda departamental donde conseguir equipo de acampar, seguí derecho por la calle "Margaritas", doblé a la derecha y dos calles después de nuevo a la derecha, y quedé en frente de la tienda "Acampando a la vida", al menos había aprendido algo, para cuando llegué ahí el cielo ya estaba completamente nublado, así que entré y traté de no entretenerme, agarré lo necesario, una casa de acampar, una bolsa de dormir, utensilios para rapel, lámparas de baterías y de aceite, baterías, aceite, lámparas de mano, una bolsa para poner comida, y una mochila. Salí y corrí al lugar donde me refugiaba, llegué y apenas comenzaba a llover, terminé de armar mi campamento y entré, estaba un poco mojada, pero dentro podía secarme y ponerme a pensar.
No sabía por qué me estaba pasando eso, y lo primero que vino a mi mente después de llegar a la conclusión de que debía encontrar el objetivo de la experiencia, fue una pregunta, una sola... ¿Quién soy?...
Continuará...
miércoles, 11 de mayo de 2011
Sin sentido II.
Las horas transcurrieron, me cansé de correr, pero nunca me detuve. Todo me alteraba, aunque no había de que alterarse, sin sonidos, ni personas, ni actitudes sospechosas, sólo era yo y el mundo inhabitado...
Al caer la noche no tuve más remedio que acostarme en el primer lugar que creí seguro, libre de aquel ser desconocido que estaba conmigo, que me perseguía, pero que no veía ni oía, sólo lo sentía, sabía que él estaba ahí, conmigo y que no me iba a dejar en paz hasta que consiguiera lo quería, el punto era... ¿qué quería aquel ser?
Esa noche dormí profundamente, o creí dormir, desperté cuando el Sol estaba dando sus primeros rayos de luz al mundo, lo observé atónita, olvidándome por un instante del lugar donde me encontraba, de la situación, de todo, sólo me dediqué por tres minutos a observar la belleza del mundo, lo que había dejado de lado al adentrarme en este mundo desconocido, todo despareció de mi mente y por tres minutos recordé cómo era mi vida antes del día que había terminado.
Después de contemplar largamente el Sol, me levanté y senté la cabeza y los pies sobre mi nueva realidad, era obvio que no había nadie más en el lugar donde me encontraba, así que debía saber que era lo que pasaba, debía de responder todas mis dudas yo sola, dependiendo de las experiencias que fuera viviendo a lo largo del tiempo que pasara en esa nueva realidad, si algo habría de aprender de eso que estaba "viviendo" era a conocer mi entorno y sobre todo a conocerme a mí misma...
Continuará...
Al caer la noche no tuve más remedio que acostarme en el primer lugar que creí seguro, libre de aquel ser desconocido que estaba conmigo, que me perseguía, pero que no veía ni oía, sólo lo sentía, sabía que él estaba ahí, conmigo y que no me iba a dejar en paz hasta que consiguiera lo quería, el punto era... ¿qué quería aquel ser?
Esa noche dormí profundamente, o creí dormir, desperté cuando el Sol estaba dando sus primeros rayos de luz al mundo, lo observé atónita, olvidándome por un instante del lugar donde me encontraba, de la situación, de todo, sólo me dediqué por tres minutos a observar la belleza del mundo, lo que había dejado de lado al adentrarme en este mundo desconocido, todo despareció de mi mente y por tres minutos recordé cómo era mi vida antes del día que había terminado.
Después de contemplar largamente el Sol, me levanté y senté la cabeza y los pies sobre mi nueva realidad, era obvio que no había nadie más en el lugar donde me encontraba, así que debía saber que era lo que pasaba, debía de responder todas mis dudas yo sola, dependiendo de las experiencias que fuera viviendo a lo largo del tiempo que pasara en esa nueva realidad, si algo habría de aprender de eso que estaba "viviendo" era a conocer mi entorno y sobre todo a conocerme a mí misma...
Continuará...
miércoles, 4 de mayo de 2011
Sin sentido.
Lo siguiente planeo convertirlo en una serie, que se torne en un tipo cuento-libro en el blog, con una entrada semanal, espero disfruten de la primera parte de esta historia.
No sabía que era lo que pasaba, sólo seguía corriendo, entrando en la oscuridad, sola, asustada, sin poder respirar, lo escuchaba detrás de mí, tranquilo, apacible, sin prisa alguna, el suelo estaba mojado, pisé mal y caí, entonces volteé y... Desperté bruscamente, sudando, afortunadamente estaba en casa, en cama, eran las 3:00 a.m. Intentando recobrar la calma me recosté y me asomé por la ventana, la calle estaba vacía, los árboles estaban, cómo guardianes, parados a las orillas de la acera, sus hojas eran levemente sacadas de su inmovilidad por la suave brisa de verano que soplaba. Me calmé y regresé al sueño, nunca creí que jamás acabaría...
Desperté cuando el sol estaba en su punto máximo, no me apuré, a pesar de que se me había hecho tarde, algo me decía que no había prisa, así que me levanté, caminé hasta el baño, y comencé mi rutina, como siempre, me bañé, me vestí, desayuné, me lavé los dientes y salí directo al trabajo. Decidí ir caminando, el día estaba hermoso, así que me dije a mí misma: "¿Por qué no?".
Al llegar al trabajo, todo estaba desierto, no había nadie, pensé que me había equivocado de día, tal vez era Domingo y yo estaba en el trabajo, revisé el calendario, era Martes, algo estaba mal, eran más de las 2:00 p.m. Mi respiración se aceleró lentamente, al darme cuenta de que no me había cruzado con nadie en el camino. Estando yo ensimismada en mis pensamientos no me di cuenta de que alguien había abierto la ventana y la brisa me agitaba el cabello. Al darme cuenta de esto volteé lentamente, y me sorprendí al ver que no había persona alguna en la habitación conmigo.
Salí a la calle en busca de ayuda, tratando de encontrar algún motivo razonable por lo que aquello estuviera pasando, no sabía que era lo que buscaba, sólo corría de un lado a otro en busca de alguien más...
Continuará...
No sabía que era lo que pasaba, sólo seguía corriendo, entrando en la oscuridad, sola, asustada, sin poder respirar, lo escuchaba detrás de mí, tranquilo, apacible, sin prisa alguna, el suelo estaba mojado, pisé mal y caí, entonces volteé y... Desperté bruscamente, sudando, afortunadamente estaba en casa, en cama, eran las 3:00 a.m. Intentando recobrar la calma me recosté y me asomé por la ventana, la calle estaba vacía, los árboles estaban, cómo guardianes, parados a las orillas de la acera, sus hojas eran levemente sacadas de su inmovilidad por la suave brisa de verano que soplaba. Me calmé y regresé al sueño, nunca creí que jamás acabaría...
Desperté cuando el sol estaba en su punto máximo, no me apuré, a pesar de que se me había hecho tarde, algo me decía que no había prisa, así que me levanté, caminé hasta el baño, y comencé mi rutina, como siempre, me bañé, me vestí, desayuné, me lavé los dientes y salí directo al trabajo. Decidí ir caminando, el día estaba hermoso, así que me dije a mí misma: "¿Por qué no?".
Al llegar al trabajo, todo estaba desierto, no había nadie, pensé que me había equivocado de día, tal vez era Domingo y yo estaba en el trabajo, revisé el calendario, era Martes, algo estaba mal, eran más de las 2:00 p.m. Mi respiración se aceleró lentamente, al darme cuenta de que no me había cruzado con nadie en el camino. Estando yo ensimismada en mis pensamientos no me di cuenta de que alguien había abierto la ventana y la brisa me agitaba el cabello. Al darme cuenta de esto volteé lentamente, y me sorprendí al ver que no había persona alguna en la habitación conmigo.
Salí a la calle en busca de ayuda, tratando de encontrar algún motivo razonable por lo que aquello estuviera pasando, no sabía que era lo que buscaba, sólo corría de un lado a otro en busca de alguien más...
Continuará...
martes, 3 de mayo de 2011
Entendiendo.
Todo iba bien, iba asomada por la ventana, viendo a la gente pasar, sintiendo el sol en mi rostro y disfrutando el retorno a casa como nunca lo había hecho. De pronto hubo un sonido estridente, luego bullicio, recuerdo oler humo, y después... nada, sólo oscuridad, silencio total, el frío invade mi cuerpo, pero no hay brisa, no hay viento, ni ventanas ni puertas, es como un vacío, me encuentro en la nada.
Camino, cómo si supiera a donde voy, a donde me dirijo, y entonces hay una luz, una luz cegadora, pero aún así es hermosa, dentro, hay alguien, me llama por mi nombre, con una voz melodiosa, camino hacia él, sí, es él, la última vez que lo vi fue el año pasado, en la camilla del hospital, con esa sonrisa que nunca borraba de su rostro, ni siquiera cuando sufría, sólo para que no lo viera sufrir, mi pequeño, tenía tan sólo 6 años, pero sabía más que un anciano, sentía más que un adolescente y se moría más rápido que su madre, moría más rápido que yo, mi pequeño, lo estaba carcomiendo el dolor, la enfermedad, pero él seguía sonriendo para mí, evitaba quejarse para evitarme dolor, mi pequeño ángel, ahora lo veía, frente a mí, me llamaba y yo iba hacia él. Entonces dejó de llamarme, y en vez de eso dijo: "no sufras, estoy bien, aún no es el momento, pero llegará", y desapareció, entonces una fuerza comenzó a arrastrarme lejos de él, lejos de la luz, lejos de la oscuridad, entonces, regresó el bullicio, me encontraba sujeta a una camilla, no veía claramente, sólo escuchaba alboroto a mi alrededor y todo cayó en tinieblas de nuevo, pero esta vez no fui al lugar de antes, todo se esfumó y al poco rato un parque amplio y soleado sustituyó lo anterior, y ahí estaba él de nuevo, ahora sólo veía al horizonte, volteó por unos segundos, me observó sonrió como siempre, levantó su pequeña mano y avanzó, lo observé hasta perderlo de vista, caminé hasta el columpio que colgaba de un gran árbol en medio del lugar, y sólo observé el horizonte como él lo hizo momentos antes y una lágrima recorrió lentamente mi mejilla. Desperté en el hospital, con dolor intenso en todo el cuerpo, pero no me preocupó, al verme sola en la habitación, no me entristecí, porque muy dentro de mí sabía que no estaba sola, que nunca lo había estado y que nunca lo estaría, porque mi angelito, mi pequeño niño, estaría conmigo siempre.
Uno nunca está solo, pues alguien que realmente te ama, nunca te abandona, pase lo que pase...
Camino, cómo si supiera a donde voy, a donde me dirijo, y entonces hay una luz, una luz cegadora, pero aún así es hermosa, dentro, hay alguien, me llama por mi nombre, con una voz melodiosa, camino hacia él, sí, es él, la última vez que lo vi fue el año pasado, en la camilla del hospital, con esa sonrisa que nunca borraba de su rostro, ni siquiera cuando sufría, sólo para que no lo viera sufrir, mi pequeño, tenía tan sólo 6 años, pero sabía más que un anciano, sentía más que un adolescente y se moría más rápido que su madre, moría más rápido que yo, mi pequeño, lo estaba carcomiendo el dolor, la enfermedad, pero él seguía sonriendo para mí, evitaba quejarse para evitarme dolor, mi pequeño ángel, ahora lo veía, frente a mí, me llamaba y yo iba hacia él. Entonces dejó de llamarme, y en vez de eso dijo: "no sufras, estoy bien, aún no es el momento, pero llegará", y desapareció, entonces una fuerza comenzó a arrastrarme lejos de él, lejos de la luz, lejos de la oscuridad, entonces, regresó el bullicio, me encontraba sujeta a una camilla, no veía claramente, sólo escuchaba alboroto a mi alrededor y todo cayó en tinieblas de nuevo, pero esta vez no fui al lugar de antes, todo se esfumó y al poco rato un parque amplio y soleado sustituyó lo anterior, y ahí estaba él de nuevo, ahora sólo veía al horizonte, volteó por unos segundos, me observó sonrió como siempre, levantó su pequeña mano y avanzó, lo observé hasta perderlo de vista, caminé hasta el columpio que colgaba de un gran árbol en medio del lugar, y sólo observé el horizonte como él lo hizo momentos antes y una lágrima recorrió lentamente mi mejilla. Desperté en el hospital, con dolor intenso en todo el cuerpo, pero no me preocupó, al verme sola en la habitación, no me entristecí, porque muy dentro de mí sabía que no estaba sola, que nunca lo había estado y que nunca lo estaría, porque mi angelito, mi pequeño niño, estaría conmigo siempre.
Uno nunca está solo, pues alguien que realmente te ama, nunca te abandona, pase lo que pase...
lunes, 2 de mayo de 2011
Soledad.
Y fue entonces que vi en su mirada lo que no podía decir con palabras, y esa sensación de vacío regresó a mí, no lo pude resistir, sentí como una lágrima asomaba por mi ojo, y rápidamente la enjugué con la manga de ese suéter azul celeste desgastado de tanto uso, ese mismo que él me había regalado, ahora me veía con sus ojos tan celestes como el suéter, pero no quise saber lo que seguía, no quise ver sus ojos, no podía ver la realidad dentro de ellos, después de tantos momentos compartidos, y él se iba diciendo "lo siento", con eso creía remediarlo todo. Intentó abrazarme, no lo dejé, lo aparté de mí con toda la fuerza que me permitía mi debilidad en ese momento, en el momento justo en que mi vieja amiga regresaba a mí, me besó la mejilla y se marchó, sabía que él no regresaría jamás, me había dejado y no había nada que yo pudiera hacer.
Estuve paralizada los próximos 15 minutos, viendo la gente pasar, sin verla en realidad, sentí el aire fresco sobre mi rostro humedecido por las lágrimas, sin sentirlo jamás, escuchando el canto de los pájaros en el cielo, sin siquiera escucharlo, y fue entonces cuando ella regresó, terminó de invadirme de nuevo, me cubrió con sus grandes brazos, me cobijó con su mirada, me arrastró con su voz, y todo lo que estuvo ahí sin que me diera cuenta fue desapareciendo, poco a poco me fui sumiendo en una eterna oscuridad, donde sólo estábamos ella y yo. O acaso ¿estaba sólo yo? ¿cómo saber si estaba sola... o con mi soledad?
Estuve paralizada los próximos 15 minutos, viendo la gente pasar, sin verla en realidad, sentí el aire fresco sobre mi rostro humedecido por las lágrimas, sin sentirlo jamás, escuchando el canto de los pájaros en el cielo, sin siquiera escucharlo, y fue entonces cuando ella regresó, terminó de invadirme de nuevo, me cubrió con sus grandes brazos, me cobijó con su mirada, me arrastró con su voz, y todo lo que estuvo ahí sin que me diera cuenta fue desapareciendo, poco a poco me fui sumiendo en una eterna oscuridad, donde sólo estábamos ella y yo. O acaso ¿estaba sólo yo? ¿cómo saber si estaba sola... o con mi soledad?
domingo, 1 de mayo de 2011
Aquella triste figura.
Y fue entonces, cuando te convertiste,
en esa triste figura, de pausado andar,
que me di cuenta, que contigo no podria estar,
que sin ti, yo debía continuar.
Fue entonces, cuando llenaste mi mente,
cuando te llevaste mi corazón,
me arrebataste la ilusión,
y la desesperanza se convirtió en mi compañía.
Oh, tú, triste figura, me quitaste todo,
oh, tú, con tu pausado andar, me absorviste,
oh, tú, con tu brillante mirada, me atrapaste,
y en una triste figura más me convertiste.
Cómo quisiera saber, de que forma escapar,
de que forma retomar mi camino,
de que manera poder olvidarte,
de que manera sacarte de mi mente y corazón.
Mientras tanto, camino pausadamente,
alejada de ti, pero siempre pendiente de ti,
siempre viendo tu caminar, tu mirar,
siempre a tu lado, y aún asi, lejanamente.
Oh, tú, figura triste, dime, ¿cómo poder escapar?,
oh, tú, figura de pausado andar, enseñame a olvidar,
a olvidar tu mirada y tu sonrisa que no puedo de mi mente sacar,
a olvidarte para asi, poder mi vida continuar.
Oh, triste figura, enseñame a olvidar...
Primera entrada.
La primera entrada siempre debe de ser espectacular, como para marcar tu presencia, que todos sepan que ya estás aquí... aunque en realidad, no se me da esto, lo intentaré, no la verdad es que no lo haré, sólo escribo este pequeño texto para que sepan de que se tratará este espacio.
Inicialmente lo cree sólo para dar a conocer mis textos, principalmente poemas, pero ahora creo que lo mejor es convertirlo en un espacio donde uno pueda expresar lo que siente, lo que piensa, donde se puedan abrir temas a debatir, etc. Lo importante es que sea un espacio de expresión totalmente libre.
Y para terminar con esta pequeña introducción les quiero agradecer por entrar a este lugar donde sólo encontrarás dos expresiones diferentes, todo será en torno a estas, la felicidad o la tristeza.
Esperando este espacio sea de su agrado, continúo con lo que sería el primer poema publicado aquí en: happiness or sadness?
Gracias
Inicialmente lo cree sólo para dar a conocer mis textos, principalmente poemas, pero ahora creo que lo mejor es convertirlo en un espacio donde uno pueda expresar lo que siente, lo que piensa, donde se puedan abrir temas a debatir, etc. Lo importante es que sea un espacio de expresión totalmente libre.
Y para terminar con esta pequeña introducción les quiero agradecer por entrar a este lugar donde sólo encontrarás dos expresiones diferentes, todo será en torno a estas, la felicidad o la tristeza.
Esperando este espacio sea de su agrado, continúo con lo que sería el primer poema publicado aquí en: happiness or sadness?
Gracias
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)