lunes, 16 de mayo de 2011

Sin sentido III.

Después de razonar que debía conocer todo lo que me rodeaba, decidí empezar, si alguna vez tuviera que enfrentarme a la criatura que me acechaba, tendría ventaja si conociera el lugar a la perfección, entonces decidí levantarme, para empezar el vecindario donde estaba lo conocía muy bien, pero eso no era necesario, debía de conocer cada calle, cada avenida, cada callejón, cada casa, cada mancha, debía de conocerlo absolutamente todo.
Comencé caminando por el lugar, anotando las calles en orden de aparición en un pequeño croquis que iba dibujando conforme caminaba, tardé alrededor de 3 horas en recorrer la primera colonia, memorizando cada establecimiento, cada bote de basura, cada edificio, y dibujando a la perfección cada calle, cada callejón, anotando los lugares que me parecían buenos escondites y buenas guaridas por si tenía que mudarme en alguna ocasión, y anotando cada calle que aparecía en mi camino, pasadas las 3 horas, decidí detenerme a comer. Como no había nadie, como ya lo he dicho antes, entré a una casa y saqueé el refrigerador. Ese día comí bastante bien, la familia que se supone debería vivir en aquel lugar tenía papas horneadas, sopa de pasta, pollo asado y gelatina de fresa. Después de comer, salí de la casa y comencé el retorno al lugar donde había dormido la noche anterior, estaba por llover, así que decidí poner a prueba mi aprendizaje del día en busca de una tienda departamental donde conseguir equipo de acampar, seguí derecho por la calle "Margaritas", doblé a la derecha y dos calles después de nuevo a la derecha, y quedé en frente de la tienda "Acampando a la vida", al menos había aprendido algo, para cuando llegué ahí el cielo ya estaba completamente nublado, así que entré y traté de no entretenerme, agarré lo necesario, una casa de acampar, una bolsa de dormir, utensilios para rapel, lámparas de baterías y de aceite, baterías, aceite, lámparas de mano, una bolsa para poner comida, y una mochila. Salí y corrí al lugar donde me refugiaba, llegué y apenas comenzaba a llover, terminé de armar mi campamento y entré, estaba un poco mojada, pero dentro podía secarme y ponerme a pensar.
No sabía por qué me estaba pasando eso, y lo primero que vino a mi mente después de llegar a la conclusión de que debía encontrar el objetivo de la experiencia, fue una pregunta, una sola... ¿Quién soy?...

Continuará...

1 comentario:

  1. Me encanta tu historia! en serio!!! Simplemente la ultima pregunta ¿Quién soy? eso es lo que todos nos preguntamos en algun momento!
    Esta increible!

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