Todo iba bien, iba asomada por la ventana, viendo a la gente pasar, sintiendo el sol en mi rostro y disfrutando el retorno a casa como nunca lo había hecho. De pronto hubo un sonido estridente, luego bullicio, recuerdo oler humo, y después... nada, sólo oscuridad, silencio total, el frío invade mi cuerpo, pero no hay brisa, no hay viento, ni ventanas ni puertas, es como un vacío, me encuentro en la nada.
Camino, cómo si supiera a donde voy, a donde me dirijo, y entonces hay una luz, una luz cegadora, pero aún así es hermosa, dentro, hay alguien, me llama por mi nombre, con una voz melodiosa, camino hacia él, sí, es él, la última vez que lo vi fue el año pasado, en la camilla del hospital, con esa sonrisa que nunca borraba de su rostro, ni siquiera cuando sufría, sólo para que no lo viera sufrir, mi pequeño, tenía tan sólo 6 años, pero sabía más que un anciano, sentía más que un adolescente y se moría más rápido que su madre, moría más rápido que yo, mi pequeño, lo estaba carcomiendo el dolor, la enfermedad, pero él seguía sonriendo para mí, evitaba quejarse para evitarme dolor, mi pequeño ángel, ahora lo veía, frente a mí, me llamaba y yo iba hacia él. Entonces dejó de llamarme, y en vez de eso dijo: "no sufras, estoy bien, aún no es el momento, pero llegará", y desapareció, entonces una fuerza comenzó a arrastrarme lejos de él, lejos de la luz, lejos de la oscuridad, entonces, regresó el bullicio, me encontraba sujeta a una camilla, no veía claramente, sólo escuchaba alboroto a mi alrededor y todo cayó en tinieblas de nuevo, pero esta vez no fui al lugar de antes, todo se esfumó y al poco rato un parque amplio y soleado sustituyó lo anterior, y ahí estaba él de nuevo, ahora sólo veía al horizonte, volteó por unos segundos, me observó sonrió como siempre, levantó su pequeña mano y avanzó, lo observé hasta perderlo de vista, caminé hasta el columpio que colgaba de un gran árbol en medio del lugar, y sólo observé el horizonte como él lo hizo momentos antes y una lágrima recorrió lentamente mi mejilla. Desperté en el hospital, con dolor intenso en todo el cuerpo, pero no me preocupó, al verme sola en la habitación, no me entristecí, porque muy dentro de mí sabía que no estaba sola, que nunca lo había estado y que nunca lo estaría, porque mi angelito, mi pequeño niño, estaría conmigo siempre.
Uno nunca está solo, pues alguien que realmente te ama, nunca te abandona, pase lo que pase...
Mi vida hermoso nenah hermoso!!! sabes, ahora me hace pensar en dos personas, en mi abuelo y mi pa, pero mas en mi abuelo :') ahora tengo a mi angel y asi era él en el hospital! cute!
ResponderEliminarEstá hermoso, mi niña!! y una escribiendo tonterías...neta, es una graaaan reflexión, greaciias!!
ResponderEliminar